Más de mil millones de personas hablan inglés como primer o segundo idioma, y cientos de millones más como tercero o cuarto. Para empresas en expansión, emprendedores, empresarios, profesionales, estudiantes, jóvenes graduados, científicos e investigadores y turistas internacionales, el dominio del inglés expande horizontes, reduce barreras y acelera el intercambio de información. Los incentivos para aprender inglés nunca habían sido más grandes.

Y aun así, la demanda por el dominio del inglés supera por mucho a la oferta. Los sistemas educativos financiados en respuesta a la primera revolución industrial todavía se tienen que adaptar a las demandas de la cuarta revolución. Una cultura de aprendizaje de carga frontal deja poco tiempo para que los adultos adquieran nuevas habilidades.

El crecimiento de la economía temporal demanda que las personas hagan una transición rápida de las oportunidades en declive a las oportunidades emergentes.

Con frecuencia, vemos el dominio del inglés presentado como una ventaja competitiva, pero nuestro análisis sugiere que es igualmente significativo por las conexiones que permite. Estas conexiones pueden ayudar para que las personas encuentren mejores trabajos o para que inicien sus propios negocios, pero también son valiosas intrínsecamente.

La conexión es una de las características que definen al ciudadano global: curiosidad, contacto y un sentido de responsabilidad compartida más allá de las fronteras individuales, y hablar inglés en la actualidad tiene que ver con la conexión.

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